Conexión sin conexión
Hace una semana, un apagón dejó sin electricidad a toda España. En un primer momento, como seguramente le pasó a muchas personas, me invadió una mezcla de incomodidad y desconcierto. Estamos tan acostumbrados a depender de la electricidad que, cuando de pronto desaparece, no sabemos muy bien qué hacer. Los móviles sin señal, los ordenadores apagados, la televisión en silencio… Todo se detuvo. Y, sin embargo, algo inesperado empezó a moverse. Poco a poco, las calles comenzaron a llenarse de gente. Personas que normalmente apenas se saludaban, ahora compartían una partida de cartas a la luz de las velas. Vecinos que llevaban meses sin hablarse charlaban como si se conocieran de toda la vida. Se escuchaban risas, canciones improvisadas, conversaciones sin filtros ni pantallas de por medio. Había una calma especial, una alegría casi olvidada. Como adolescente, esta experiencia me tocó profundamente. Ver a la gente tan conectada sin necesidad de Wi-Fi me hizo pensar en lo mucho que hem...






Comentarios
Publicar un comentario